Ser fuerte

No es más fuerte quien no llora, o quien no tiembla, o quien no vacila; no es más fuerte quien más grita o quien menos duda;  no es más fuerte quien golpea con más contundencia…

Es fuerte quien está dispuesto a arriesgarse, aunque en el camino el corazón se le atraviese una y mil veces. Es más fuerte quien se atreve a hablar en tiempos de silencio.  Es más fuerte quien no le importa ser lastimado por aventurarse a amar sin medida, por apostar por la gratuidad. Quien así viva y actúe no tendrá mucho descanso, pero sí una vida intensa, y apasionante, y apurará la bondad en sí mismo y en los otros…

¿Quién no pasa por temporadas malas?, ¿Quién vive en un mundo de porcelana?, ¿Quién camina sin horas oscuras?  Llegan momentos en los que los problemas se amontonan, unas veces es en forma de conflictos, otras veces te golpean fracasos inesperados, y hay ocasiones en que te falla la gente… Te invade la inquietud, te martilleas la cabeza con preocupaciones, preguntas, dudas y el sin sentido.

Aprender a ser fuerte en esos momentos no es hacerte impermeable o impasible, no es revestirte de una capa de dureza que te haga inmune a las tormentas, no es compensar los problemas con otras satisfacciones, ni negar que existen… Ser fuerte es ser capaz de caminar, aún herido… de creer, aún turbado… de amar, aún vacío…

Gustavo L. Manrique

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