El lenguaje del amor

Para marcar una nueva forma de entender el mundo que estaba comenzando a nacer, Galileo Galilei dijo: El libro del universo está escrito en lenguaje matemático. Probablemente les suene. Una frase revolucionaria que pasó a la historia, que hace a nuestra historia. Lo que Galileo intentaba decir con ella, era que ese mundo de la Edad Media, justificado y explicado por supersticiones y la religión (muy característico de ese tiempo histórico) estaba quedando atrás, para dar lugar a un mundo explicado por las ciencias, y en gran medida por las matemáticas. 

¿Por qué vengo con esto? Creo que hay algo que resuena en aquella frase, dicha hace unos 400 años atrás. Lo que me hace ruido es justamente su fuerza, su potencia: ella quiso explicar el verdadero sentido de la existencia. Dio la fórmula de “la verdad”. Dio la respuesta para descifrar el código en el que estaba escrito el libro del universo.

Si te lo tenés que preguntar ¿para vos en qué lenguaje está escrito el libro del universo? Por mi parte, me permito disentir con Galileo. Sí, para él habrá significado mucho tomar consciencia de que gracias a las matemáticas, pudo ni más ni menos que justificar que la tierra gira alrededor del sol, y no el sol alrededor de la tierra. Pero quiero creer que el lenguaje escrito sobre todo el universo, escrito en los corazones de los hombres, es otro.

Claro que no tengo la fórmula para saber leer ese lenguaje y entender las cosas que pasan -y nos pasan-, saber interpretarlas. No lo manejo lo suficiente como para dar respuestas a los dolores e injusticias, y decir de una vez por todas cuál es la verdad, qué está bien y qué no. No, ni cerca estoy de eso.  

Pero sí, muchas veces, lo intuyo. Lo que intuyo es que el lenguaje en que está escrito el libro del universo es el amor. Todos venimos al mundo sin saber hablarlo. Pero la experiencia nos va enseñando a conocerlo, a identificarlo, a entender qué nos tiene para decir. El tiempo, el andar, nos hace más vivos para distinguir cuándo hablamos en el idioma del amor, y cuándo estamos diciendo (actuando) cosas que no encuentran un verdadero sentido.  

Juan Pablo II lo dijo muy clarito: «El amor me lo ha explicado todo, el amor me lo ha resuelto todo, por eso admiro el amor donde quiera que se encuentre»

Son infinitas las formas en las que esta lengua se expresa: no se reduce a un único modo de hablarla. Por eso se nos hace difícil entender qué nos quiere decir. Nos rompemos la cabeza tratando de comprender por qué suceden algunas cosas, tratando de entender las diferencias, las injusticias, los sinsentidos. Pero creo que el lenguaje del amor nunca se calla. Siempre continúa hablándonos. Por otros medios, proponiéndonos nuevas respuestas, cambiando nuestra forma de ver las cosas.

Encontrar un hilo conductor en esto que nos quiere decir el lenguaje del amor (que estoy segura que está escrito en todo lo que existe, en todo lo que pasa) es querer encontrar un sentido para nuestra existencia.

Tomando a Pedro Arripe, cuando estamos en sintonía con el idioma del amor, es en clave del amor que decidimos qué es lo que nos saca de la cama en las mañanas, es en clave del amor que decidimos qué hacer con nuestros atardeceres, en qué empleamos nuestros fines de semana y lo que nos sobrecoge de alegría y gratitud. Empezar a hablar en este idioma significa enamorase y permanecer en el amor. 

Estemos siempre abiertos y despiertos, que Áquel que habla este lenguaje desde los comienzos del universo siempre tuvo algo para decirnos.

Mili Raffa

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