Reflexión del Evangelio del Domingo 22 de Abril (Fabio Solti, sj)

Evangelio según San Juan 10, 11-18

Jesús dijo: “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre”.


En el día de la fecha Jesús se nos presenta como el Buen Pastor. Término muy usado en el antiguo testamento para dirigirse a Dios: Jesús es su Cordero, el que se hace hombre y nos ama hasta dar su vida por cada uno de nosotros.

Jesús es el que conoce a cada una de sus ovejas, conoce cada uno de sus nombres: ¡te conoce a vos! Conoce tus límites, tus debilidades, tus vulnerabilidades… Porque él se hizo igual a vos y pasó por lo que vos también pasás ahora… Ahora estás acompañado: ¡para Él vos importás y mucho!

Jesús es el que sabe conducir al mundo para el Padre y nos invita a hacer camino con Él. Nos invita a participar con Él del Reino que el Padre nos quiere regalar y que comienza trabajando juntos aquí y ahora. Reino que se hará definitivo cuando estemos cara a cara con Él.

Así se da la relación del Buen pastor con sus ovejas: una relación de amor y confianza mutua.

La posibilidad de estar en camino con el Buen Pastor, se hace tangible en cada eucaristía con la comunión interior que hacemos con Él y con la invitación de encarnarla en nuestra vida testimoniando su Reino.

El pastor conoce a sus ovejas y las ovejas conocen a su Pastor.

¡Sigámoslo con fervor y pasión!

Fabio Solti, sj
Estudiante Teología

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