Reflexión del Evangelio del Domingo 04 de Noviembre (Fabio Solti, sj)

Evangelio según San Marcos 12, 28b-34

Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”. Jesús respondió: “El primero es: ‘Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No hay otro mandamiento más grande que estos”. El escriba le dijo: “Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”. Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


El Evangelio que nos reúne hoy dice respecto a la praxis cristiana.

En la época de Jesus se procuraba mucho reunir las 613 “leyes” que el judaísmo profesaba en una única instrucción que ayudase a hacer síntesis de tantos preceptos que atrapaban en “legalismos” la vida del pueblo.

Jesús responde diligente e inteligentemente a la demanda del escriba, hombre especializado en la interpretación de la ley. Jesus hace una conexión entre el mandamiento del amor de Dios y el del amor al prójimo. Y esta unión podemos expresarla diciendo que el amor de Dios se refleja en el amor al prójimo.

Esta unidad es destacada por la respuesta del escriba, que no se limita solo a reafirmar lo que responde Jesús, mas agrega que esta unidad es mucho más que todos los holocaustos y sacrificios.

Por fin, Jesús agrega una ultima novedad: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”.

En este sentido podemos afirmar que la proximidad con Dios y su Reino se realiza amando. Esa es la posibilidad ofrecida al hombre, aquí y ahora.

Es amando donde se suscita el encuentro con aquél que torna visible y accesible el amor de Dios.

Es amando como me encuentro con Jesus, el Cristo y hago visible el Reino de Dios. Reino a ser construido en comunidad, en Iglesia, hoy. Reino que es don, pero también tarea.

Que juntos podamos amar al “próximo” pidiendo siempre que aparezca en ese encuentro Aquél que nos amó primero.

Fabio Solti, sj
Estudiante Teología

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