Malvinas: Una herida que nunca cierra

37 años después de la gesta nacional, el pueblo argentino no se olvida de los héroes que hicieron frente a una guerra que ellos no eligieron, pero en la que defendieron las enseñas patrias con valor y en muchos casos con la vida.

Sabemos que la Argentina no es un país belicoso. Este tipo de enfrentamientos no ocupan ningún sitio en la agenda nacional de hoy en día. Sin embargo hace casi cuatro décadas, la vida de miles de jóvenes de menos de 20 años dio un giro de 180 grados debido a un conflicto armado. Jóvenes como vos y como yo: con una vida, con familia, con proyectos y sueños. Sin caer en nacionalismos ni en chauvinismos que no vienen al caso, podemos decir que Malvinas afecta de manera especial a todos quienes habitamos este suelo.

Por (ir)responsabilidad de un Gobierno que carecía tanto de legitimidad como de sentido común, el pueblo y la juventud tuvieron que enfrentarse a un conflicto que desde el vamos ya era sumamente delicado. 629 argentinos perdieron la vida durante los 74 días que duró la guerra. Tuvo que pasar más de una década para que los veteranos tuvieran algún reconocimiento, aunque aún estemos lejos de darles todo lo que merecen.

Las Malvinas son una de las cosas que nos unen como argentinos. Por respeto a nuestra historia, y por todos aquellos que perdieron su vida antes y después de la guerra, no olvidemos nunca la importancia de pelear juntos por una causa.

Pidámosle a Dios por nuestros caídos y nuestros veteranos; por sus familiares y por todas las personas que vivieron la guerra en carne propia. Él no se olvida de nosotros; nosotros tampoco nos olvidemos de ellos.

Ignacio Pueyo

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