25 de mayo: fiesta de la inclusión

Amanecía ventoso y nublado aquella mañana de mayo en la que se instauraría nuestro primer Gobierno patrio. Los vecinos estaban reunidos hacía ya tres días en el Cabildo de Buenos Aires, y la gente se agolpaba en torno a la por entonces «plaza de la Victoria.»

Si hoy nuestro país tiene las características que tiene, es en gran parte por lo que pasó ese día. Más allá de la gran polarización que también ha existido a lo largo del tiempo (ricos y pobres, unitarios y federales, derecha e izquierda), sin dudas que la Argentina ha sido llamada desde el principio a ser un país integrador.

Y es por eso que también debemos vivir el 25 de mayo como una fiesta de la inclusión. Después de todo, este es un país hecho de retazos: criollos, mulatos, mestizos e indígenas allá por 1810; españoles, italianos y europeos en general a finales de S. XIX; y las grandes corrientes inmigratorias provenientes de Sudamérica que comenzaron el siglo pasado y que hoy tienen a nuestros hermanos venezolanos como protagonistas.

El historiador Felipe Pigna suele citar una obra de Juan Bautista Alberdi que pinta de cuerpo entero cómo puede haber sido, en parte, aquella lluviosa tarde de 1810.

“French: ¡A ver, a ver: que vengan esos negros, que se incorporen a nosotros, que se mezclen con el pueblo! Ellos también son nuestros hermanos. Hijos de la libertad y de la Patria, ellos también están en el deber de pelear por la conquista de sus santos derechos. Que vengan, sí, son nuestros hermanos. No hay colores, ni ante Dios, ni ante la Patria. Uno solo es el linaje de los hombres; la palabra negro no está escrita en el Evangelio. También para ellos se ha levantado el Sol de Mayo: a su fecunda luz de hoy más adelante, o todos los hombres seremos iguales y hermanos, o todos dormiremos hermanos en un común sepulcro.”

Muchas veces nos centramos en la diferencia para separarnos de los demás. Sin embargo, si hay algo que nos une es la condición de argentinos, hijos de esta tierra y sangre de aquellos que derramaron la propia para que hoy seamos libres. Luchemos día a día desde nuestro lugar para poder construir un país mejor, y seamos también nosotros mejores personas para nuestro país.

Ignacio Pueyo

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