No dudé en dar mi sí a otra misión

Empecé con las manos vacías y ahora me siento más llena que nunca.

Cuestioné muchas cosas, me cerré, me negué, y aún así siempre estuvieron abiertas las puertas de Dios.

Soy de las últimas que empecé el Grupo Misionero, y tuve la tremenda oportunidad de aprender lo que es misionar. En cinco meses, tres misiones hermosas. No dudé en dar mi sí a otra misión.

Esta última fue por segunda vez a Puerto Gaboto, en donde tuvimos el llamado para conocer más y más a esas personas viviendo allí. Más que nada rescato el orgullo que sentían y que remarcaban a cada momento por el lugar en el que viven. A algunos le brillaban los ojos de tan sólo un recuerdo en ese lugar.

Prosperan en el amor a ese lugar, como Dios prospera en su amor siempre, hasta que se abren los ojos de uno, y se cede ese amor hacia Él. Amor que a veces está apagado, escondido.

Este tiempo me tocó a mí abrir los ojos, y con esta misión pude concluir eso, sentir tal amor. Era lo que deseaba, y como se sabe, el deseo nace de la carencia, esa carencia de fe que tenía, pero que la manifestaba en la querencia y voluntad de hacerla crecer.

Compartir algo tan lindo, el amor a Dios, con tu comunidad, es algo que nunca pensé que me haga sentir tan llena con tan poco. Fue un regalo de Dios, estar hoy donde estoy.

La imagen en mi cabeza de ir todos caminando, cantando, para salir a misionar, me regenera la paz que tengo en cada misión. Esa paz de sentarse en cada casa y escucharlos, no puedo expresar lo bien que hace al corazón.

Para finalizar con la misión, tuvimos una misa final, con nada más ni menos que el río de paisaje. Y todos con cansancio, pero con felicidad inmensa pudimos terminar una misión tan enriquecedora.

Personas, historias, vivencias y sentimientos por conocer y encontrar en este lugar. Probé y quiero más.

Dios logró misionar conmigo en mi interior, y ahora puedo misionar para otros, tan solo llevando a cada casa mis ganas, amor y mate. Siempre seguir intentando, luchando y poniendo como prioridad la felicidad duradera.

Hoy en día, me niego a buscar un no en mi vida, donde lo único que encuentro es un sí.

¡Juventud para discernir!

Catalina Díaz
Grupo Misionero San Francisco Javier
Misión Noviembre 2017, Maciel-Puerto Gaboto

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