Magia

Ya desde chicos hacen esfuerzos por contarnos de que se trata. La magia que hacen los magos en los circos, la magia que hacen en las películas y en los dibujitos… Magia que juega con nuestra ilusión, magia como algo increíble, extraordinario, fuera de lo común, desconocida de la lógica. Pero, en realidad, la magia no es nada de todo eso. No hace milagros, no hace aparecer conejos o desaparecer cartas. No es un hechizo o brujería.

Y, entonces, ¿qué es?; se trata de algo increíble… La magia aparece cuando abrimos nuestro corazón, cuando somos auténticos, cuando nos damos, simplemente cuando amamos. Esta en las cosas cotidianas, en lo simple.
La magia del amor, la magia del sentir, la magia de dar y darse, la magia de ser, de entregarse, ¡se trata simplemente de la magia de vivir!

¿A dónde está? Buscar la magia en aquellos que inspiran, que aman sin medidas, que luchan sin dejarse abatir; no se trata de una vida mágica sino de vivir con magia y en la magia.

Aquellos que sientan magia, que tengan magia, serán capaces de desnudar su alma humana de las mascaras y armazones, porque en definitiva, de eso se trata. La magia trae luz, ilumina los nuevos comienzos, es una nueva historia. Mueve el corazón, lo alborota y revoluciona.

Encontrarla y transmitirla exige de nuestro compromiso, de nuestra voluntad y ganas. Puede que no nos resulte fácil, quizás sea cuestión de buscar inspiración en aquellos que si la tienen, en momentos felices donde se respiro magia, en la luz, o simplemente en el dejarse llevar…

Después de un tiempo, quienes se acostumbran a esta, entienden que nada es igual. La incorporan a su forma de ver las cosas y de sentir; porque todo es mucho más maravilloso con magia de por medio.

Hagamos de la magia un hábito, una forma de ser. Dejemos que la magia nos interpele, nos brinde herramientas para vivir en la cotidianidad, para hacer de algo extraordinario, ordinario. ¡Dejemos que la magia ablande nuestros corazones!

Clarita Alesandria

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