Aceptarnos

Padre amado, soy la obra de amor de tus afectuosas manos,
soy el fruto de tu infinita y delicada ternura,
soy la criatura preciosa que soñaste modelar a tu imagen desde toda la eternidad.

Mi Señor, quiero amarte como Tú me amas,
quiero valorarme como Tú me aprecias,
respetarme como Tú me respetas.

Permíteme descubrir mejor las riquezas y tesoros de gracia que Tú,
Padre bueno, has derramado en mi corazón.

Jesús, vida mía, enséñame a amarme tal como soy,
a descubrir las cosas buenas que hay en mi ser,
a reconocerme realmente como hijo amado del Padre.
Tú amas mi piel, mi cuerpo, mi voz.
Ayúdame a mirarme con tu mirada de amor
para descubrir que soy único y para que ya no me compare con los demás.

Espíritu divino, inunda con tu amor lo más íntimo de mi ser
y ayúdame a perdonarme a mí mismo. Señor, por las veces que me he equivocado,
dame la gracia de no condenarme y de aprender a ser paciente conmigo mismo.
Tú que eres libre, dame la libertad para buscar nuevos caminos
cada vez que me equivoque, para no sumergirme en las tristezas,
lamentando mis errores.

Hoy quiero perdonarme por aquellos pecados que Tú me perdonaste
para siempre pero que continúan en mis recuerdos quitándome la alegría.
Dame la gracia de perdonarme a mí mismo con tu amor
y de aceptar la vida nueva que me regalaste con tu perdón divino.
Consume con tu fuego de amor mis ataduras,
y desata todo lo bueno que Tú pusiste en mí,
todos los dones y carismas que me brindaste y que yo no llego a percibir y aprovechar.

Estremece de amor mi corazón, Señor,
para que descubra que estás sosteniendo cada latido,
y que este instante de vida es un regalo de tu amor. Ayúdame a descubrirlo con alegría.

Padre mío, que me tejiste con amor en las entrañas de mi madre
y con tu infinito poder me haces existir también hoy,
enséñame a quererme, a aceptar mi lugar dentro de mi familia y de mi comunidad.
Abre mi corazón para recibir y dar amor.

María, con tu ternura maternal acúname en tu regazo de madre
y sana con tu dulzura y tus caricias todo rechazo
que haya sentido desde mi concepción.

Te doy gracias por haberme creado, mi Padre Dios,
porque me hiciste parecido a Ti, y porque hoy me das la gracia de aceptarme a mí mismo
y de ser feliz así como soy. Amén.

Victor Manuel Fernández y equipo.

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