Venezuela sangra por la herida

La crisis que vive el país caribeño desde los últimos meses nos interpela como ciudadanos y como cristianos. ¿Qué opinan el Papa y la Iglesia sobre la situación de esa nación?

Desde comienzos de 2019, la delicada situación vivida por los venezolanos comenzó a agudizarse, marcando más que nunca el terreno entre dos bandos. Medio centenar de países (entre los que se destacan Estados Unidos y la mayoría de los de la Unión Europea) reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de la nación, mientras que muchos otros (Rusia, Turquía, Irán, China, etc.) siguen apoyando al gobierno de Nicolás Maduro.

Sin embargo, el Vaticano es (junto con la ONU, Nueva Zelanda, Noruega y muchos otros) uno de los estados que ha mantenido su neutralidad.

No podemos negar que la situación de Venezuela es crítica por donde se la mire. Quienes sostengan cualquiera de las dos posturas podrán estar de acuerdo en que de una u otra forma existe una crisis de la que no le será fácil salir al país latinoamericano.

Al respecto, el Papa Francisco, en una carta enviada en febrero a Nicolás Maduro, pidió “evitar cualquier derramamiento de sangre”, al tiempo que negaba la mediación de la Santa Sede demandada por el líder chavista. Esto se debe a que en anteriores oportunidades el Papa se mostró dispuesto a intervenir, pero las condiciones del proceso negociador llevado a cabo en República Dominicana no fueron respetadas y actualmente el gobierno y la oposición se culpan mutuamente de dicho fracaso.

La Iglesia sí ha apoyado a los obispos y a la Conferencia Episcopal venezolana, quienes sí son mucho más críticos del régimen de Maduro. En este sentido, muchos opositores suelen reprocharle a Francisco su “tibieza” dentro de la situación.

Lo concreto es que hoy hay más de 30 millones de venezolanos que están pasando hambre y frío, y que están sufriendo las consecuencias de un conflicto que ellos no gestaron. La muerte toca la puerta cada día, y ya se cuentan por millones los migrantes que han decidido dejar el país. Pidámosle al Señor que pose su mirada sobre el pueblo venezolano y que lleve la paz lo más pronto posible.

Ignacio Pueyo

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