Aniversario de una renovación

Hoy celebramos el sexto aniversario del primer Papa latinoamericano; el primer pontífice jesuita, y primero en el elegir el nombre de San Francisco de Asís, santo de los pobres. Celebramos seis años de una Iglesia más humana, más inclusiva, con la mirada puesta en un Jesús que es amor y misericordia.

En su pontificado, Francisco nos llamó y nos llama a vivir la fe como una experiencia de encuentro vivo con Jesús:  «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo, a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte» (Evangelii gaudium, 164). La fe ya no queda en meras ideas, en una ideología, sino que se vuelve un encuentro concreto con nuestro Salvador. Encuentro que nos cambia, que nos transforma: en el sentirnos amados, en vivir la experiencia de un Dios de amor y misericordia, vivimos la necesidad de salir al encuentro con los otros, para anunciar esa Buena Noticia.

La vida del cristiano -repite a menudo el Papa- es una conversión continua, un éxodo diario del yo hacia ti, del cierre a la salida, de la defensa a la recepción: es una necesidad de profunda renovación espiritual que choca con nuestra resistencia a no dejarnos transformar por la caridad, tal vez en nombre de una verdad que queremos poseer como un paquete de doctrinas que no dejan lugar a dudas.
«En un sentido positivo», las dudas «son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor por nosotros. El Espíritu Santo nos hace verdaderos evangelizadores: no buscadores de prosélitos para adoctrinar y encerrar en una secta, sino simples portadores de la Verdad hecha persona, que no se impone sino que nos hace libres».

Fuente: Vatican News

Quizás un sello que está constantemente presente en estos seis años como Papa, es el llamado a una iglesia con puertas abiertas: “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre (…)  es la casa del padre donde hay lugar para cada uno con su vida cansada”. Lo que significa que no hay restricciones para la acogida, para la escucha, para el encuentro con los otros por parte de los cristianos. Y va en clara consonancia con el testimonio de la vida de Cristo, un Dios hecho hombre que se sentaba a comer con pecadores; que vino no a honrar a los justos, sino a encontrarse con los pecadores; un Jesús que nos habla de padres misericordiosos e hijos pródigos. Esto también significa una mirada mucho más humilde y más humana en relación a la Iglesia: no está formada por superhéroes (menos por superpapas), sino por seres humanos, con sus debilidades y limitaciones.

El llamado a los cristianos por parte del papa es también a no alejarse del mundo, sino a comprometerse con el mundo de manera cristiana, lo cual implica un compromiso con nuestro hogar común, el medio ambiente, y con la realidad social y espiritual de nuestros hermanos. Esto se ve en su compromiso y preocupación por la realidad de los países en conflicto: trae a la Iglesia la situación de los refugiados, de las guerras en medio oriente, incluyendo la persecución a los cristianos, de las crisis humanitarias que atraviesan gran parte de la población mundial.

Hoy, como nos pidiera en su primer día como Papa, seguimos rezando por vos Francisco.

Mili Raffa

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