Reflexión del Evangelio del Domingo 01 de Octubre (Julio Villavicencio, sj)

Evangelio según San Mateo 21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’. Él respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”. “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.


Creo que podemos ver este pasaje del Evangelio como una enseñanza de Jesús de cómo es el seguimiento del Evangelio. Hacer la voluntad del Padre, es seguir el Evangelio de los cielos. Parece que aquí Jesús nos enseña a contemplar la dimensión progresiva de la vida de la persona. Esta dimensión progresiva de la persona estaría plasmada por la frase “pero después se arrepintió y fue”. Aquí el “pero”, nos muestra que en un momento anterior, este hijo estaba haciendo lo contrario, en este caso sería lo contrario a lo que el Padre le estaba pidiendo. Sin embargo, la palabra “después se arrepintió”, nos está indicando que dentro de un período de tiempo, logró cambiar su parecer ahí es donde logra hacer lo que el Padre le había pedido.

Aquí hay una enseñanza que me parece sumamente importante. El seguimiento del Evangelio no es para perfectos, es para los que en el camino de la vida logran descubrir de qué se trata la vida. La Vida verdadera. Esa ahí donde muchas veces, desde nuestros errores nos alejamos de lo que el Padre nos pide, más no del amor de Dios. A veces hasta podemos decir “no quiero”, pues vemos que lo que deseamos, lo que queremos, lo que creemos que nos va a hacer felices es algo que está en otro lado. No está en lo que la fe nos ha enseñado. Y nuestros actos, no van con nuestro discurso. Y eso pasa muy seguido, y finalmente es muy humano. Sin embargo la vida nos va enseñando, los dolores y decepciones nos van mostrando cuántos caminos errados hemos recorrido. Y la experiencia del amor en nuestras vidas, va dándonos luz para reconocer lo que realmente vale la pena en la vida. Es ahí donde regresamos al Padre, en las experiencias de amor nos aceramos al amor del Padre, que siempre estuvo con nosotros, y aunque en un primer momento le dijimos “no”, podemos ser como ese hijo que “después recapacitó y fue”. Fue a hacer lo que el Padre le pedía, que finalmente lo que desea el Padre es que tengamos vida, y la tengamos en abundancia.

No nos extrañemos de que mucha gente que hoy vemos y tal vez criticamos, en el tiempo, en su progreso humano, logren entender mejor que nosotros de qué se trata el Reino de los cielos, “Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios…”

Por eso, a no desfallecer por nuestros errores y dolores, todo ayuda, todo sirve. El camino del Reino no es para perfectos, es para los humildes de corazón, que reconocen sus errores y son capaces de volver al Padre, tantas veces como sea necesario. No cierres tu corazón, no sientas que la vergüenza es mayor que el amor de Dios. Dejate enseñar, perdonar, cree en  el Amor que hace nuevas todas las cosas. Como nos enseña el Papa Francisco, “Dios es Padre, y (…) nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre” [1]

Creo que esta es la gran alegría a la que estamos llamados, la Buena Noticia en nuestras vidas, Dios nos ama y no importa lo que hagas o hayas hecho, siempre será así ¿Crees en esto?

Julio Villavicencio, sj
Estudiante Teología

[1] Audiencia General, miércoles 11 de junio de 2014.

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