Parecernos más a Él

El fin de semana del 12 al 14 de Agosto, fuimos a misionar a Villa Saralegui, un pueblito cerca de San Justo, al que vamos tres o cuatro fin de semanas al año. Este es el segundo año del ciclo, y comienza a sentirse distinto, como una nueva etapa. Ya no es solo salir a conocer a la gente, sino que muchos de ellos ya nos conocen y nosotros a ellos. Empezamos a crear lazos, especialmente con los mas grandes; los niños con su corazón puro, siempre abren su corazón con más facilidad.

Como grupo, formamos el MAS, cumplimos hace poquito dos años, y llena el alma ver que aquello que empezó como una idea, de hacer algo que valga la pena, de poder llevar a Dios a otros, se está concretando.

Después de un fin de semana de misión, volvemos más unidos, conociéndonos un poco más. En los ratos libres, vernos a todos ayudando a preparar las actividades, la comida, reírnos, nos da a cada uno ganas de seguir, aunque estemos cansados.

Todos los días, después del desayuno hay un rato de oración, que nos hace parar un poco con el ritmo de la rutina, y poder escuchar más fuerte lo que Jesús tiene para decir, nos recuerda por qué dijimos sí, a estar ahí en ese momento, y nos predispone el corazón para saber que no estamos allí solo para misionar, sino también, para ser misionados, recordándonos que cada casa que nos abre las puertas es Él quién nos recibe. El resto de la mañana misionamos y por la tarde, se organizan actividades para distintas edades.

Este domingo por la mañana hicimos algo distinto: una peregrinación en honor a la Asunción de la Virgen. Dedicamos bastante a la preparación, invitamos a mucha gente, pero aún así no sabíamos que iba a salir. Mucha gente del pueblo no conocía bien que era una peregrinación, otras no suelen salir mucho los domingos de su casa. Pero se ve que el llamado de Mamá María fue más fuerte, porque al momento de comenzar nos encontramos rodeados de chicos, de todas las edades, de gente más grande, algunos que hasta el momento no se habían acercado a la capilla, y de otras personas que ofrecieron sus casas como estaciones, colocando un pequeño altar con una imagen de la Virgen, en la puerta. A lo largo del recorrido, cada vez que pasábamos por una estación se hacía una oración, acompañada por un gesto, como dar un abrazo al que tenemos al lado, o agitar globos por la fiesta de la Virgen María.

La imagen que me llevo del fin de semana es ver las porras y globos de colores agitándose, acompañadas por una canción. Ver a una abuela que caminaba al ritmo de los pasitos de su nieta, pero que no se detenían. La alegría compartida de ver que parte del pueblo había salido a la calle, había dejado algunas diferencias de lado, quehaceres de domingo, un rato de juego, por salir a festejar a la Virgen María.

Siempre al volver queda la sensación de desafío, las ganas de aportar algo más al pueblo que un fin de semana, que nuestro granito de arena pueda perdurar más en el tiempo, por eso le pedimos a Jesús que nos ilumine en el camino, y nos llene de ganas de intentar cada día, parecernos más a Él.

Magdalena Estrada
Movimiento Amar y Servir (MAS)
Misión Agosto 2016 – Ciclo Villa Saralegui

Publicación anterior
Agrandame la puerta
Publicación siguiente
Sobre la felicidad

Publicaciones relacionadas

No se han encontrado resultados.

Menú