¡Gracias, Señor!

Me encuentro en este punto de mi vida,
en donde no puedo ni quiero dejar de darte gracias Señor;
discretamente fuiste entrando en mi vida y
de a poco supiste como conquistar todo lo que hay en mí.

Con tu silencio, con tus miradas, con ese amor propio
que viene de vos, te adueñaste de mi estructura
y me fascinaste:

Te doy gracias por mi vida
y por tantas vidas que cruzaste en mi camino
por los que todavía me acompañan
y por aquellos que dejaron de hacerlo.

Te doy gracias por los momentos que tuve para reir,
pero también por todos esos que me hicieron llorar.
Te doy gracias por el cansancio de cargar mi cruz,
porque, en ese cansancio, supe reconocer mi debilidad
y pude encontrarme con tu misericordia mas de una vez.

Te doy gracias por las alegrías, las oportunidades, las aventuras;
asimismo por las desilusiones, en ellas aprendí a perdonar
y a abandonarme completamente en tus brazos.

Te doy gracias por todos los dones que me diste,
por enseñarme a ser paciente y a dejarme sorprender.
Te doy gracias por la familia, por los amigos,
por el trabajo, por el estudio, por la salud y la enfermedad.

Te doy gracias por mostrame el camino y por guiarme,
por esas veces que tuviste que cargarme en tus hombros.

Te doy gracias por elegirme…
Te doy gracias por salvarme…
Te doy gracias por amarme…

Yani Moyano

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