La esperanza de la resurrección

Me costó tomar la decisión de ir, no estaba muy convencida, no sabía con qué iba a encontrarme y si me iba a gustar porque nunca había tenido una experiencia igual, iba a ser la primera vez misionando. Dudé por varios días, pero con la ayuda de amigos y familia convencida me decidí a ir; dejando de lado una semana santa para descansar, estudiar, salir… Y vivirla de una manera distinta.

Antes de llegar ya estaba ansiosa, quería estar ahí recorriendo para saber lo que se sentía. Cuando me di cuenta estaba aplaudiendo y visitando casa por casa. Pude ver al principio en esos rostros a Jesús crucificado, Jesús sufriente, triste y abandonado, a ese Jesús que necesitaba una mano, pero que con nuestra compañía podía encontrarme con Jesús resucitado. Cada vez que estábamos junto a ellos nacía la esperanza de la resurrección. Ahí pude ver que esas personas nos esperaban con sus puertas abiertas, dispuestos a recibirnos. Sentí que compartir ese tiempo con ellos era mi manera de acompañar a Jesús por el camino de la cruz, entregar mi corazón para escuchar y acompañar al prójimo en su dolor.

Pude ver también a Dios en cada compañero de misión, todos íbamos a servir a los demás, regalando nuestra dedicación y amor. Pensar que estábamos ahí por Él me llenaba de felicidad, teníamos la misma misión: íbamos a entregarnos, a transmitir que por su Amor vivimos.

En cuanto a mi relación con Dios, pude encontrarme de una manera distinta, cada oración me permitió acercarme más, conversar como con un amigo. El papa Francisco dijo “Siempre hablen con Jesús. En las buenas y en las malas. Cuando hacen una cosa buena y cuando hacen una cosa mala. No le tengan miedo, ¡eso es la oración!” (Vigilia JMJ- Rio 2013). Le pedí no solamente poder ser su testigo y dar su testimonio, sino también poder conectarme con Él y que habite en mí para poder ser luz y así iluminar a otros y ayudar a los demás.

Le di gracias a Dios por este tiempo especial, por el privilegio de poder ser su servidora. Siento que mi misión recién empieza, quiero hacerlo por amor a Él y al prójimo. Me llevo, además de todo el cariño que recibí de la gente y de los buenos momentos con el grupo que se formó, ganas de volver a vivir esta experiencia y contagiar a los demás como lo hicieron conmigo.

Julieta Alesandria
Misión de Pascua 2017 (Alto Verde, Santa Fe)

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