En tiempos de exámenes

Y quizás así está bien. Hay decisiones en la vida que implican exigencia. Hay momentos en que toca apretar los puños y entregarse a fondo, aunque parezca que lo de ahora es menos apasionante, menos interesante, más árido. Pero es parte de la vida… De cualquier vida y, ciertamente, de una vida con sentido. Pelear con los propios fantasmas, subir cuestas que parecen interminables, encarar lo exigente…

Para no verme sepultado en lo inmediato, aunque lo inmediato se imponga. Recordar, si acaso uno pierde la moral, los momentos alegres, y agradecerlos, pero entender también que la propia historia ha de tener de todo. Mirar, con esperanza, al futuro, a lo que uno va construyendo en la vida. Saber que cualquier proyecto implica tiempo, dedicación, vida, entrega.

Plantar los cimientos en la historia que Tú haces en mí, Señor. Una historia de amistad y amor, de llamada y envío, de éxitos y fracasos, pues de todo habrá… Esto es parte de la vida oculta, cotidiana, sencilla. Bendice mi historia, Señor.

Y es que, aunque parezca que el mundo se para en exámenes, o ante mis urgencias, el mundo sigue. Siguen las inquietudes y las risas. Sigue el amor y su búsqueda. Siguen estando mis padres, mis hermanos, mis amigos… También ellos me necesitan. Sigue la vida de tantas personas que construyen, desde su entrega, o gritan, desde sus heridas. Sigue la fe, buscando que el evangelio sea real. Sigue todo.

Quizás, en este tiempo, toca vivirlo de otra manera. Pero sin olvidarlo. Sigues Tú, Señor, acogiendo y enviando, recordándome que, sobre todo, y hasta en este tiempo de exámenes, el Amor es lo importante.

PastoralSJ

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