Con tu mano en alto y tu poncho al viento

Mi cura Gaucho
Hermano Brochero, de las Cumbres Altas,
hoy quiero sanarme de mis males.

Baja con tu mula hasta mi propias casa,
cubre con tu poncho mi amor olvidado,
mi cuerpo en pedazos y el frío de mi alma.

Mi cabeza ardiente de amargos recuerdos
tu sombrero cubra, de luz y de calma.
Toma ya mis manos que yacen inertes,
vacías, sin vida, entre tus manos gauchas.

Tu sonrisa plena y tu mirada franca
devuelvan la luz a mis ojos huecos,
llorosos de tantas lágrimas sin tiempo.

Visítame pronto, con tu mula mansa,
la imagen sagrada coloca en mi pecho,
de Jesús tu Dios, y su Madre Santa.

Y con la promesa de su nueva vida,
plena de paz, amor y alegría,
por mí y por todos los que están sufriendo,
intercede tú, hermano Brochero,
venerable Cura que andás por mi tierra
bendiciendo a todos, cual fiel mensajero
de ayer y de hoy, por valles y sierras,
con tu mano en alto y tu poncho al viento!

Amén

Graciela Holsen

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