Besos del alma

Señor…
no permitas
que los sufrimientos
me roben la juventud del alma.

No permitas que me roben la dulzura
que turben la luz de mi mirada
que congelen la sonrisa de mis labios.

Que mi vida
sea una eterna primavera
donde el trabajo y los sudores
hagan brotar más frescas las flores.

No te pido que me prives de sufrir
sino que me enseñes.
Quiero pasar por ellos
como pasa el arroyo entre las piedras
sin herirse.

No quiero que mi alma
como la vieja montaña
muestre señales de pasadas desventuras.

Solo la calma
y la sonrisa que a mi labio acuda
quiero que encuentren las miradas puras

Amen.

Luis Ardiles, sj

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